Aquí hay una noticia particular: parece que la mayoría de las acciones de SNK, una casa de software japonesa que muchos jugadores de los 90 seguramente conocerán a través de sus IP como Metal SlugThe King of Fighters, fueron comprados por Empresa de desarrollo de juegos electrónicos, una empresa gestionada nada menos que por el Corona de Arabia Saudita.

El convenio firmado ayer fue financiado en 100% por el príncipe Moḥammad bin Salmān Āl Saʿūd como parte de su programa Saudi Vision 2030, orientada a expandir la influencia económica del país a sectores como turismo la tecnología. Esta noticia también ha generado varias polémicas evidentemente para la reputación del Príncipe, acusado en el pasado del asesinato del periodista de la El Correo de Washington Jamal Khashoggi en 2018 e del asesinato de 37 activistas de los derechos humanos en 2019.