Sony Xbox Microsoft ActivisiónIl terremoto que ayer trastornó la industria del juego empieza a generar las primeras consecuencias. La onda expansiva de la adquisición de Activision Blizzard por Microsoft, y la consiguiente entrada en el Xbox Game Studios, fue a golpear (no hace falta decir) solo Sony.

El gigante japonés registró rápidamente una caída en -13% en bolsa, devengados en las horas inmediatamente siguientes a la formalización de la operación. Esta es una reacción bastante significativa, considerando el hecho de que Sony no ha experimentado tal colapso desde octubre de 2008.

La decisión de Microsoft de centrarse en Activision Blizzard para enriquecer su oferta y aumentar el atractivo de Xbox Game Pass, parece haber sido leído muy positivamente por el mercado, que por otra parte ha enviado una señal bastante elocuente a su principal competidor, abiertamente enraizado en un modelo de negocio más tradicional.

Cabe señalar que si para Sony la reacción ha resultado en una pérdida de valor de mercado estimada en aproximadamente 20 millones, Nintendo ella sobrevivió ayer esencialmente ilesa: para la casa Kyoto, la caída fue de un insignificante -0,22% como una demostración más, por si aún faltaba algo, de cómo la gran N constituye una categoría autónoma dentro del panorama de la industria mundial del videojuego.